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lunes, 4 de enero de 2010

Boceto 3























Nunca digas nunca
porque la palabra "siempre"
es demasiado inabarcable.
Nunca digas cosas imposibles
porque no existen esas cosas
entre tú y yo

Nunca digas que no pudimos hacerlo
por no haberlo intentando
Nunca digas que lo nuestro
fue bonito mientras duró,
porque dura y sigue,
y permanece

Nunca dejes que te atrape el tiempo
ni la distancia,
porque el tiempo y la distancia
son gente con demasiados problemas

Nunca dejes que los días
hagan de ti algo que no eres
nunca escuches a aquellos
que te dicen lo que tienes que hacer

Nunca pienses que he olvidado
lo que nunca había tenido
no creas que sólo somos felices
cuando soñamos con la futura felicidad

Nunca pienses que me he olvidado de ti,
porque no sabría cómo hacerlo.
Nunca pienses que al cerrar los ojos
no puedo imaginar tus labios

Nunca dejes de buscar pepitas
en las minas de tu ensoñación
nunca dejes sin tachar
aquello que imaginaste

Nunca dejes de pensar en Roma,
en lo que queda y en lo que vendrá
en los buenos prólogos que siempre anuncian
libros llenos de interminables historias

jueves, 29 de enero de 2009

3 años, 2 meses, 14 días y 16 horas

Todo flota,

y a veces se detiene,
para ser nuestro destino.

Pero en otras ocasiones,
nuestro destino,
sigue su propio camino.

Corriendo, llega el fin de tus alientos.
Parando, se te lleva el viento.
Sueñas con un milagro.
Después, con varios.
Tal vez puedas volver a correr.
Tal vez te falte entereza.
Seguramente ambas.

Todo flota,
y a veces se detiene.
Y a veces,
sigue su camino.



martes, 9 de diciembre de 2008

Necesidad básica



















No necesitábamos ninguna otra cosa
en aquellas noches de farolas sin hora
miradas en fuga desnudando palabras
jugaban con frases que parecían de broma

No necesitábamos ninguna otra cosa
en aquellas tardes de frío en invierno
calefacción, carretera y un par de mantas
me contabas el día y qué tal estabas

No necesitábamos ninguna otra cosa
en improvisadas canciones dentro del coche
tarareábamos juntos con los ojos cerrados
y reías conmigo si olvidaba la letra

Y en esos días te imaginaba a mi lado
con calma, viento, tempestad o marea
un barco duro que viajaba con fuerza
donde a mano siempre había una cuerda

Me convencía inútil y también me engañaba
al tratar de olvidarte y ver cosas malas
pero resultó imposible odiar todo aquello
porque sin ello nunca me hubieras gustado

No hacía falta ninguna otra cosa
que confirmara aquello que estuve ocultando
miedo a saltar al vacío sin tenerte a mi lado
a sentirme un traidor y a arruinarlo todo

Necesito que desaparezca la raíz de tu árbol
que tu sombra deje de ser alargada
poder ver los troncos de algún otro árbol
recordar con cariño cómo eran tus labios

Lo que necesito ahora es no necesitarte
no quererte siempre cuando ya te has ido
ayudarte, escucharte y que hagas lo mismo
que me necesites, como yo te necesito

lunes, 24 de noviembre de 2008

Fuga latente





















Saltan los corazones de motores en marcha
se estrellan contra la acera donde yo crecí
nunca olvidarán aquella pequeña regla
que decía “chico, no hay nada que hacer…”

Y los que de noche viajaban por calles desiertas
ahora escuchan la radio en habitaciones separadas
en tardes de informativo, prisa y retrovisores
donde nada les recuerde a aquella canción

Se manchan con tinta de viejos diarios,
llenos de historias de almohadas en vela
que giran como tornados
jugando a ser norias de feria

Recuerdos de madrugadas tristes
insomnio, luces y teletienda
de ovejas cansadas de tanto saltar
que renunciaron a todo para así olvidar

Escombros de un edificio que llevó siglos hacerlo
pero que acabó en los desagües del cíclico tiempo
donde esperan abandonados
antiguos y viejos cimientos

Y así volvió todo a su antiguo lugar
recuperaron su nombre las cosas perdidas
pero no se fue aquel miedo
miedo al amanecer, a soñar, a madrugar los domingos

lunes, 17 de noviembre de 2008

Sube, despierta






















Se acabó la noche en el amanecer
de un día de verano
Se empañaron los cristales
de los conductores nocturnos

Se arrugaron las sábanas
para hacerte un vestido
y las ventanas se abrieron
para no dejarte huir

Tú contabas la historia
de aquel loco enamorado
que huyó al mar en su velero
para encontrar la cordura

Yo bebía café de tus labios
recogiendo un mechón tras tu oreja,
sentado en montones de hojas
jugando a mirarte de cerca

“Son sólo historias”, decías.
Yo simplemente asentía

No todos los aviones
se estrellan al despegar
ni todos los sueños
se acaban cuando despiertas

Así que imagina un barco
que viaja a doscientos puertos
donde esperan con sus pañuelos
mujeres sin equipaje

Podríamos hablar, hablar y hablar
pasarnos horas hablando
subir la música y escuchar
los puñetazos de un huracán

Prueba a saltar sin cuerda
súbete al coche conmigo
como un camión sin carga
que viaja por carretera

Inténtalo, no busques nada
huye si te encuentras perdida
pero despierta, Blancanieves
el viento se lo va a llevar todo

jueves, 13 de noviembre de 2008

Julieta ha muerto





















Llegó un viejo y me contó
que ayer murió Julieta
que no existe Cenicienta
y que se olvidó de Helena

Corrí a apretar cadenas
y me anclé junto al infierno
me agarré fuerte a la tierra
para no volar de ella

Y nunca me buscó la noche
nunca me fugué a los bosques
distinguí tu voz entre las voces
y nunca perseguí visiones

Nada es mágico ni eterno
marchitó el amor de invernadero
se pudrió en un mar de tinta
y nunca floreció la idea

Y siento aquello de lo que nadie habla
toco aquello de lo que nadie siente
veo sombras de lo que nadie atrapa
oigo cosas de las que nadie escucha

¿Y no ves que ya no existe?
¿No ves que ya murió?
¿No ves que las naranjas
no pueden ya partirse?

domingo, 26 de octubre de 2008

Me gustan esas cosas




Me gustan esas cosas que a ti no te gustan
tu piel de harina, espuma y nieve
tu tacto helado y mis manos perdidas
dibujos en curva de paisajes desiertos
de arena blanca que nadie ha tocado

Me gusta ver cómo arrugas tu frente cuando te hablo
tu pelo encrespado, frío cuando se moja
tu cara borrosa, recién levantada
y todas esas cosas que a ti no te gustan

Me gustan tus manos, tu nariz y tus labios
pensar que sólo a mí me gustan de esa manera
andar por las calles, acordarme de ti
saber que llegaste antes de que ellos abrieran

Me gusta que me escuches, rías y cierres los ojos
porque soy yo y nadie más lo ha sido
porque hiciste de un vaso hielos, alcohol y recuerdo
porque abriste la puerta de aquello que ya no existía

Me gustan esas cosas que a ti no te gustan
tus lágrimas, tus heridas, tu almohada
besarlas y hacerte sonreír
oír en mi boca sus notas saladas

Me gusta tu ropa, tus pendientes y tu falda
ser el otoño, deshojarte
olerte en mi coche cuando tú no estás
oír la mañana cuando ya te has ido

Me gustan esas cosas que a ti no te gustan
eso que yo no sé, eso que tú no eres
esos pequeños detalles
de lunes y amaneceres

jueves, 17 de julio de 2008

Pequeña postal

Abro la persiana, salgo al balcón y, ¿qué veo? el Mar Mediterráneo. Fuente de vida y de placeres, de muerte y de sufrimientos, se me ofrece a la vista como un caramelo a un niño: reluciente y con ganas de saborearlo.

El viento mece mi torso desnudo mientras contemplo largamente aquella vasta extensión azulada moteada por alguna barquichuela que avanza lentamente entre las olas.

Apoyado en la barandilla, la fina tramontana me lleva el olor a mar, básicamente una mezcla de sal con esencias de pescado, y la algarabía de sonidos que suben desde el puerto.

Se diría que es una estampa casi perfecta, pero me asomo un poco más para comprobar lo que llevo desde principios de mes temiendo: una larga hilera de coches alrededor de la playa me indica que la marea humana ya ha llegado, ¡y lo que queda! Intento no pensar en el tumulto turístico extasiándome otra vez en la contemplación monótona de las olas entrando en la playa, lamiendo suavemente la fina arena, como si quisieran probarla.

Aunque no se lo crean no estoy de vacaciones. Tampoco estoy intentando daros envidia. Simplemente me permito un pequeño descanso. Para, al menos, guardarme algo de mi mar, cual postal de veraneo, en el cerebro, para cuando vuelva a Pamplona.