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lunes, 5 de julio de 2010

El día en que Obélix se cayó en la bañera

Durante el curso pasado fui un par de veces al aquavox que hay en la calle Calderería de Pamplona, en la parte vieja. Es un edificio nuevo, que aunque impacta con las casas de al lado, no desentona, o al menos no desagrada. Es una especie de balneario público (pero no gratis). Con una piscina que debe de ser de tamaño olímpico, un spa con montón de piscinitas calientes, jacuzzis, una con agua helada, duchas térmicas, una sauna, un baño turco y alguna cosa que me dejaré.


Las dos veces que he ido me ha gustado mucho estar allí. Y me hizo pensar en las conocidas termas romanas. Ahora he estado buscando información en casa sobre cómo eran y resulta que estaba muy equivocado.

Yo pensaba que eran sitios donde solo podían ir los ricos y lugares de higiene y de recogimiento. Pero estaba equivocado. Aunque eran de pago, podía acceder todo el mundo (incluso los esclavos) y eso de estar recogido, como mucho en su casa, porque allí se iba a relacionarse con el vecino. Los filósofos y los cristianos se negaban a ir. Para un pensador era buena señal mostrar su barba sucia y mugrienta, como si el pensar y el lavar fueran cosas opuestas.

Así pues, era una especie de deporte popular, comparable, según dice el libro en que lo he buscado (Historia de la vida privada I, VV.AA., Taurus, 2001) a lo que hoy sería ir a la playa. Solo que aquello era todo el año y formaba parte de las ventajas (commoda) de vivir en ciudad. Bueno, el libro dice vida de playa. No sé a lo que se refiere.

Eso sí, los ricos, evidentemente, tenían su baño privado. Han pasado miles de años y las cosas siguen como siempre. Los ricos tenían sus baños, ahora tienen sus pueblos y casas de veraneo. Y con los pobres pasa lo mismo. El otro día fui a Donosti. Allí tienen gimnasios con vistas al mar. Y para otros el mar no es una vista, sino un lugar de trabajo.

Me imagino a los romanos entrando en un cubículo húmedo, en un lado para hombres y otro para mujeres. Tengo que hacer un esfuerzo para imaginármelos fríamente, ya que no puedo evitar pensar en ellos tal como les dibujó Uderzo. Y allí se encontrarían con su amigo del decumanus, que les hablaría del último espectáculo que fue a ver. Un desastre, oye, los juegos ya no son como antes. Desde que se nos fue Nerón ya no hay forma de divertirse. Ahora estos cristianos lo están invadiendo todo con sus hostias y no nos dejan vivir en paz. Y que lo digas. Y esos jóvenes que ya no respetan la autoridad del emperador...Y así seguirían hablando de cosas banales mientras se remojaban en aguas de distintas temperaturas. Parece que la historia no haya cambiado mucho.

Ahora que estamos en una etapa tan higienista debería proliferar estos espacios públicos, como el citado aquavox. Pero con otros valores a los romanos. Que fueran sitios de reposo y cuidado del cuerpo, de recogimiento y limpieza, tanto física como espiritual. Porque las buenas ideas son las que perviven a lo largo del tiempo.




sábado, 1 de mayo de 2010

Lo que antes era la casa y ahora se llama house

Ser de pueblo es como ir en bici, no se olvida nunca. Ya te puedes ir a vivir al conglomerado urbanístico más grande del mundo que no perderás nunca aquellos rasgos que te delatan como pueblerino. Voy a especificar, que si no luego hay confusiones, yo soy de un pueblo de menos de 1000 habitantes, con lo que todo esto conlleva.


Significa, por ejemplo, que en mi clase de primaria éramos seis alumnos, y en todo el colegio 40. Hubo un año que nos estuvieron dando clase en el pasillo, que era a la vez la sala de ordenadores. Nos conocíamos entre todos y el régimen de edad estaba muy bien delimitado: en el autobús para ir de excursión (íbamos todos los colegiales, si no, no salía a cuenta) los mayores ocupaban los asientos de atrás y, de allí hacia delante, nos colocábamos en orden descendiente los demás.

En mi pueblo, la gente suele vivir en casas, no en pisos, que normalmente tienen su origen en los bisabuelos, o incluso más hacia atrás. Cuando llegué a Pamplona, la gente se exclamaba cuando les decía que vivía en una casa, ¡qué suerte! exclamaban. Pero es que no hay nada más. Antes se dejaba la puerta abierta todo el día, y cuando alguien entraba gritaba “aaa Maria” y por la voz ya sabías quién había entrado. El otro día llamaron al timbre de mi piso de estudiantes, y ¡descubrí que teníamos una mirilla en la puerta! Qué placer poder espiar tu rellano sin ser visto, ni la más cotilla de mi pueblo hubiese llegado a crear un invento tan adictivo: mirar sin ser mirado, con total impunidad.

Dicen del pueblo que es tranquilo y agradable, que te envuelve la naturaleza y que puedes oír el gorjeo de las golondrinas y el graznido de las gaviotas. Sí, dicen eso para no hablar del aburrimiento y el tedio, de no tener nada por hacer un domingo a la tarde, excepto ver un insulso partido de futbol. Y, sobre todo, quien dice eso es el urbanita que te invade todos los veranos esperando encontrar el paraíso a dos horas de su casa. Ellos se esperan encontrar un pueblo inmaculado, en el que las puertas de las casas sigan abiertas y que la gente les atienda con desmesurada entrega.

Qué sorpresa se llevan al descubrir que, si bien aún nos seguimos llevando asombros por la vida, como que existen las mirillas, en mi pueblo todos llevan móviles de última generación, tenemos internet, hablamos tres idiomas e incluso algunos conocen la diferencia entre la música house y el dance.



miércoles, 21 de abril de 2010

Premios y capitales

Que el mundo periodístico está cambiando nos lo dicen desde que entramos en la facultad. “Ya nada es como antes” parece ser una frase de moda entre nuestros profesores, pero creo que también lo es entre nuestros padres, abuelos e incluso con los amigos, por lo que sospecho que debe ser un dicho muy usado.

El hecho de estar ahora mismo delante de mi propio portátil escribiendo esta columna sería impensable hace quince años y no digamos más atrás, en la época en que el “clinc” agudo de la máquina de escribir marcaba un cambio de línea.

Dos tendencias marcan el fin de un periodismo tradicional: la concentración de medios en una misma corporación y el ciberperiodismo. El primero es consecuencia del capitalismo y de la desregulación del mercado, mientras que la irrupción de internet y su expansión a escala mundial ha beneficiado el periodismo en la red.

Tenemos dos muestras en Le Monde y ProPublica. La redacción del periódico vespertino francés, que tiene el 22% de las acciones, perderá el control de su consejo de administración. El grupo español Prisa y el italiano L’Expresso pasarán a dominar este verano el 51% del diario, según elmundo.es. Hay que decir, además, que la situación económica de Le Monde no es precisamente holgada, ya que debe 50 millones de euros.

ProPublica es una agencia de noticias por internet que empezó a operar en enero de 2008. Desde su web anuncia que es independiente, sin ánimo de lucro y que está al servicio del público. Básicamente produce trabajos de investigación, muy a la americana. Pues bien, esta novata plataforma ya ha ganado un Pulitzer, el primero que dan a una publicación por internet. Se lo entregan por un reportaje, elaborado en colaboración con el New York Times Magazine, sobre el servicio in extremis que prestaron algunos médicos durante la tragedia del Katrina en Nueva Orleans. Su título es The deadly choices at Memorial, firmado por Sheri Fink y colgado en la página del medio. Se puede consultar de forma gratuita e íntegra.

Estos dos ejemplos marcan dos formas de entender el periodismo: como un negocio o como un servicio a la sociedad. Está claro que Le Monde es uno de los periódicos con más fundamento en la escena internacional, de hecho, es el diario francés más difundido en el extranjero según la OJD (Asociación por el Control de Difusión de Medios de Comunicación francesa), mientras que la novel agencia de noticias es poco conocida y joven para conocer su dirección, pero iniciativas como la de ProPublica ayudan a dar coherencia y estabilidad a una idea distinta del modelo actual.

lunes, 18 de enero de 2010

1, 2, 3, aprenda otra vez

El saber está en internet, eso hace ya tiempo que lo descubrimos. Los tiempos de la enciclopedia se han acabado, y aún más atrás quedan aquellas épocas en que las personas se transmitían los conocimientos a la luz de una fogata.

Internet nos hace activos y participativos, es el saber democrático, que comentan. Una de las características más destacables de la red de redes son las clasificaciones y los votos populares. Todo el mundo tiene derecho a dar su opinión y a transmitirla. Opiniones que tratan de los temas más serios, hasta las máximas chorradas.

En estas que un día, de casualidad, encontré una página muy curiosa e indicada para los amantes de las clasificaciones, ránquins, listas y de las opiniones de los demás. Se llama rankopedia y en ella encontramos, ayer domingo 17 de enero, 10406 ránquins. Su subtitulo nos eleva a la calidad de juez casi universal: vota, crea y debate.

Hay listas sobre los mejores grupos de rock, las mejores pelis, discos, libros, series de televisión, etc. También, claro, sobre los tíos y tías que están más buenos; las ciudades más bonitas o el país más adecuado para visitar; tu color favorito, el animal más cuco, lo mejor que podemos hacer con 5 billones de dólares...

La respuesta a esta crucial encrucijada en la que nos encontramos la mayoría de personas es: guardar el dinero en el banco, porque crece. No hay que perderse, tampoco, el país con las mujeres más bonitas (Estados Unidos), el loco más loco de la literatura (curiosamente la mayoría son libros adaptados para el cine) o uno de mis preferidos: el político más interesante durante la república romana, evidentemente, Julio César, pero ahora ya puedo dormir más tranquilo.

Pero lo que no me deja conciliar el sueño es la lista de países participantes en la III Guerra Mundial (está al caer, ya lo dijo D. Onésimo), pensar cuál es mi guerra favorita o la persona más mala del mundo.

No tienen desperdicio las clasificaciones sobre el animal no-humano con la mejor estrategia de reproducción, el mejor imperio de la historia o el caníbal más imporante. Os dejo que surféeis por esta página, antorcha del saber y de la democracia, tan importante en estos días de caos e incertidumbre que se pasean por el mundo.

Imagen: Selçuk Demirel

martes, 5 de enero de 2010

¿Propósitos de año nuevo? Dentro de poco de venta en las rebajas

Después de este lapso de tiempo sin escribir, que ha coincidido con la vuelta a casa y unas vacaciones en la ciudad que me acoge en mi erasmus, vuelvo a París.

Ha empezado el año y aquí ya se trabaja a destajo, como siempre. Vuelta a los ritmos frenéticos, a los trasbordos, las prisas y el frío.

En mi casa iba en manga corta y en la calle se estaba a 18ºC. ¡ Ay, el clima mediterráneo! Además, en el Empordà cuando hace sol calienta y necesitas gafas para no quemarte los ojos. ¡Hay luz! En París no. Hoy hacía sol, pero no notabas el calorcito que suele acompañarte cuando sales de la sombra. Mañana tendré que abrigarme más.

Vuelta a los techos de pizarra, a las librerías en la calle y a las comidas a las doce del mediodía. Con un plus, mañana, en vez de ser fiesta, empiezan las rebajas.

Mientras, París sigue en su sitio, la identidad nacional continúa siendo el debate de moda y el café no baja de dos euros.

Vuelta, por tanto, a la rutina, a los madrugones y, dentro de poco, a los exámenes. Con el año recién comenzado y las pilas recargadas, os garantizo seguir asomándome por esta ventana para tratar los temas más mundanos, intrascendentes y comunes, así como los más oscuros, confusos y polémicos.

viernes, 4 de diciembre de 2009

El placer de comer

A mí me gusta comer, no alimentarme. El placer de sentarse en una mesa con un plato delante, una copa y buena compañía es algo muy preciado y, desgraciadamente por algunas culturas, también muy despreciado.


No es que me guste la abundancia o el exceso, sino que encuentro mucho placer en la pausa y el ritual de la mesa. Saborear los alimentos y disfrutar con lo que se come, aunque sea el plato más simple, que muchas veces es preferible a los manjares copiosos. Una comida con dos platos, un postre, que se alargue hasta el café y si es necesario copa y puro. Le sumas una buena compañía y es casi el culmen de la felicidad.

Para que una comida sea apreciable no se debe alargar demasiado ni tiene que hincharte hasta el extremo de impedir moverte. Por eso, la comida de navidad no es buena. En cambio, una cena improvisada puede ser la mejor ocasión para pasárselo bien.

Os preguntareis a qué viene esto. Útimamente estoy compartiendo experiencias y recuerdos con gente de otras culturas, de la Europa del este y del norte. Y, lo siento por ellos, no saben comer. En Alemania, por ejemplo, se permite comer en las clases universitarias y en el Este la mayoría de restaurantes tienen horario continuo y están abiertos a todas horas.

La comida (qué lástima que el castellano no permita la diferenciación entre el participio del verbo comer y el acto de comer durante el mediodía) tiene unos horarios establecidos en cada país y cultura, y ello determina la sociedad. O viceversa, es la forma de organizarse la que determina los horarios de comer. La luz es muy importante: cuanto más tarde se haga de noche más tarde se come y se cena. En cambio, en un país en el que todo esté abierto a todas horas no te preocupas por comer, y si comes en clase o en el trabajo te estás alimentando, nada más.

La comida y la cena son los mayores actos sociales. Pensemos en el Banquete, de Platón. ¡Qué sería de la filosofía sin la comida! Las mejores discusiones y disertaciones suelen desarrollarse alrededor de una mesa, con la panza llena y los vasos vacíos. Y las grandes y famosas bacanales romanas. ¿Y la Última Cena? es elocuente el hecho de que antes de morir Jesús cenara con sus condiscípulos. Y cuando se acaba el curso, ¿qué pensamos hacer? una cena. Y todos los actos familiares (que esto merecería otra entrada) se reducen a comer y comer.

París está en el límite. Como soy erasmus me puedo permitir el lujo de construirme un horario para poder estar sentado mientras como, pero hay muchos franceses que tienen que comprarse un bocata en el bar de al lado y engullírselo en diez minutos antes de su próxima clase. Esto no hace ningún bien a nadie.

Por eso es necesario que los horarios y el modo en que esté distribuido el trabajo permitan tiempo para poder comer. Como mínimo en los países en los que hay esta cultura del buen comer, que son sobre todo los que tienen la mejor dieta: los países mediterráneos.

viernes, 27 de noviembre de 2009

La prensa catalana

vHermes Comuniació, la empresa editora del periódico El Punt ha comprado el 100% de las acciones del diario L'Avui. Éste, estaba hasta ayer en manos del Grupo Godó (La Vanguardia), Planeta (La Razón) y la Generalitat de Catalunya (40%, 40% y 20% respectivamente).

El Punt es, para mí, el periódico catalán por antonomasia. He crecido entre sus páginas. Nació en Girona en 1979 con espíritu comarcal, una distinción muy catalana. Sus páginas se centran en este ámbito local y en la política catalana y, como anécdota, su mapa del tiempo (un elemento súper importante para el periodismo de calidad) representa los Països Catalans. Poco a poco ha ido ampliando su distribución hasta llegar a siete ediciones comarcales repartidas por el territorio catalán.

Del periódico Avui poco puedo explicar, porque sólo lo he tenido una vez entre mis dedos. Sé que es el primero en publicarse en catalán después de Franco, en 1976. Lo que pasa es que es de Barcelona y no nos interesa mucho esto. Poca gente lo compra en mi pueblo, donde a ojo avizor se comprueba que los dos diarios más vendidos son El Punt y La Vanguardia. Y las cifras demuestran que no sólo en mi pueblo, sino que en toda Catalunya El Punt es el diario en catalán más leído.

Algunos quizá penséis que esta información es provincianismo catalán y que a nadie fuera de sus fronteras le interesará. Pero creo que es un dato muy importante que los dos periódicos publicados en catalán más vendidos sean de la misma empresa. Significa que el catalán, como inversión, puede ser rentable.

Sin embargo, espero que sus ediciones no entren en la vorágine empresarial y capitalista que se vive en el periodismo: pérdida de credibilidad, servidumbre a la publicidad, magnificación de los resultados económicos antes que la calidad periodísitica y la búsqueda de los máximos beneficios antes que la verdad, la honestidad y la investigación.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

¡Estos galos están locos!

Hace cosa de un par de semanas (el 22 de octubre) Astérix y Obélix cumplían sus bodas de plata. Se presentó un nuevo libro de la intrépida pareja, se ha organizado una exposición con dibujos originales y manuscritos y mecanoscritos de Goscinny en el museo Cluny de la Edad Media y en las vallas de entrada al recinto, en el cruce de los bulevares Saint Germain y Saint Michel (uno de los más concurridos de la ciudad), se han instalado doce plafones con obras de arte reinterpretadas por Uderzo. Cleopatra es Olympia, Obélix el Hombre de Vitruvio y los piratas se han hundido esta vez en la Balsa de la Medusa.

En Francia se está viviendo, además, una situación que parece sacada del argumento de uno de los famosos álbumes de los galos. Por todas partes te encuentras avisos de una pandemia que amenaza con ser fatídica: la gripe A (antaño llamada porcina).

Uno va tranquilamente al lavabo, hace su faena con cuidado y a la hora de lavarse las manos se encuentra con varios carteles curiosos. Todos ellos son órdenes del estado francés que parecen sacadas de barrio sésamo (con todo el respeto para esta serie que nunca vi): cómo lavarse las manos, cómo estornudar, de qué manera ponerse la máscara si estás enfermo, etc.

No bastaba con esta fiebre que hoy he abierto la cuenta de correo de la universidad parisina (después de un mes de clases) y me he encontrado con dos emails sobre este tema. Uno te ponía sobre aviso de que el ministro (no se especifica cual) o el prefecto puede mandar cerrar la universidad debido a "la pandemia gripal". Además, informaban de que estaban haciendo una investigación y te invitaban a colaborar. El otro era una carta del rector en la que recordaba los consejos de higiene que te encuentras por todos lados, entre ellos, dar la mano en vez de dos besos o lavarse las manos con una solución hidro-alcohólica. Esto último, por cierto, es algo que lo han acogido enseguida, y en cualquier momento ves a los franceses frotarse las manos con el líquido de un bote azul muy sospechoso. Parece que siempre estén tramando algún intrigante plan.

lunes, 19 de octubre de 2009

Un día de clase

Por aquí, el curso ya empiezan a tomar su ritmo. El horario es bastante holgado, sólo tengo clase de lunes a jueves, porque sólo se tiene una clase por semana de cada asignatura. Eso sí, pueden ser de dos horas seguidas o tres, que en este caso hay un descanso de cinco minutos cada hora. Después de tener dos clases de dos horas seguidas acabas como si una apisonadora te hubiera pasado por el cráneo durante cinco días seguidos, y tu mayor aspiración es salir a la liberadora calle, aunque te estés muriendo de frio.

Debido a esta concentración de horas, las lecciones suelen ser muy intensas. Los profesores van al grano, no se andan por las ramas y no meten mucha paja. Por tanto, todo el rato tienes que estar atento para tomar notas (si quieres, claro). Apenas hay nadie distraído, ni dibujando seres mitológicos, ni jugando al ordenador, leyendo el periódico o haciendo crucigramas.

Eso sí, se entra y se sale de clase como si fueran las ramblas, se come y se bebe más que en la calle y la gente puede pasear encima de las mesas y el profesor ni se inmutará.

Las aulas suelen estar llenísimas de gente que anota en unas libretas que parecen de la ESO o en sus sofisticados MacBooks. El profesor te explica la materia y se va. Si quiere, en algún momento abre un limitado debate, en el que ya destacan oradores asiduos, entre ellos el avispado sirio de cuarenta años o el repelente chico de las gafas que cree que lo sabe todo. Por clase también están el guaperas maloso, la eficiente secretaria y los erasmuses que no se enteran de nada.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Mejor que la invención del cuco suizo

La semana pasada tuve las primeras vacaciones estivales de mi vida. El destino elegido fue Roma. Ciudad conocida por sus ruinas y sus monumentos, por las avalanchas de turistas, el caos de su tráfico y su presencia en la historia.

Después de seis días de recorrerme (muy bien acompañado, eso sí) sus anchas calles y espaciosas plazas quedé maravillado de la inconmensurabilidad de la ciudad.

Roma es la urbe barroca por excelencia, es inabastable, espectacular, gigante, fastuosa. Esta palabra, de hecho, viene del día en que, en la época del Imperio, en aquella ciudad se podían concertar los negocios públicos y administrar justicia.

No en vano ha sido la capital de dos de los momentos históricos más perversos, intrigantes, orgiásticos y esplendorosos del mundo occidental: el imperio romano, época en la que ya contenía un millón de personas; y el esplendor de los estados pontificios, empezados por el Papa Borgia Alejandro VI.

De esa forma se ha ido creando una ciudad magnificente y con una inigualable capacidad de ostentación. Su ordenación actual viene determinada por la acción de los papas del siglo XV y XVI y su deseo de mostrar las grandezas de la iglesia a todos los peregrinos y viajantes que pusieran el pie allí.

Por eso nada es minúsculo, todo ha sido hecho para mostrar al bienvenido la potencia del mandatario de turno, bien fuera emperador o papa.

Sin embargo, ahora estamos en otra época y la ciudad es invadida por las hordas de turistas que se la patean año tras año. Son masas de personas que acuden a ella para habitarla durante un periodo efímero, pero marcado, de sus vidas. Están ávidos de monumentos, ruinas, museos, visitas y cambios en la rutina. Por eso, la autoridad ha decidido echar la vista atrás y proveer a los turistas lo que ellos quieren: una postal de la vieja Roma.

En el Coliseo cogimos una entrada que nos servía para una visita con una guía. Esta joven nos contó como el anfiteatro fue saqueado por los bárbaros, expoliado para la construcción de iglesias, abandonado por ser símbolo de martirios, morada de todo un ecosistema floral, pasto para las cabras y refugio de las bombas durante la segunda guerra mundial.

Una de las alternativas a su uso primero que más me gustó fue la de la expoliación. Este monumento, en parte, se ha expandido por toda la ciudad. Ahora mismo está totalmente distinto de como era antes, con mármol, travertino, pintado y lleno de estatuas. Lo mantenemos como una reliquia imperial que hay que conservar e imaginarnos como fue en su momento original. Pero eso es imposible, ya que está medio derruido, sin ninguno de los lujos anteriores y no se muestra ningún espectáculo. ¿Por qué no dejar de lado esa vieja imagen y adaptarla a nuestros tiempos? Tiene que haber alguna forma para que pueda volver a ser público y útil (es útil a todos los que se enriquecen a su costa, pero no a la sociedad o al individuo que lo va a visitar).

Es evidente que hay que saber buscar en el pasado para mejorar el futuro, pero no hay que anclarse en una inútil nostalgia, ni aunque dé dinero, porque esto puede ser nefasto.


PD: ¿Alguien se ha fijado que el bifronte de Roma es amor? ¿Será que compite con la ciudad de los suspiros?

lunes, 3 de agosto de 2009

¿Sol y playa?


Este fin de semana empezó la "operación salida" en la que, según las previsiones, ha habido 43 millones de desplazamientos. Todo el mundo habla de ello, la televisión y la radio cambian su programación y las caras y las voces de los protagonistas y en los periódicos las firmas ya no son las mismas que durante el resto del año.

El tema estrella es el estado de las carreteras, el sol que hace en las playas o las fiestas que se montan los guiris. Para los medios de comunicación todos estamos de vacaciones, sentados en una agradable tumbona, con un cóctel en la mano y en los pies el agua del mar.

Pero, ¿realmente nadie trabaja? Es paradójico que alguien que sí trabaje, el periodista de turno, no haga más que escribir o hablar sobre las vacaciones. Pero hay más gente, además de los periodistas (¡qué futuro nos espera!), que suda para ganar algun dinero en verano. Todos los que hemos nacido en la costa (al menos en la que yo conozco) trabajamos. En los restaurantes, la hostelería, las tiendas, servicios para los turistas o pescando (ése soy yo). La mayoría de hijos de negocios familiares trabajamos o hemos trabajado en él y muchos otros jóvenes se pagan los gastos como pueden, pero fruto de su esfuerzo.

¿Quién habla de toda esa gente que pasa los veranos sin poder irse de vacaciones a ningún lado? El trabajador veraniego existe. En mi pueblo, esta época es sinónimo de turismo y esfuerzo, de ver salir el sol, no por estar en fiestas, sino por madrugones. Y como aquí, estoy seguro que en muchos otros lugares hay gente que no está tumbado a la bartola.

Además, también están todos aquellos que tienen que recuperar asignaturas y hacen un doble trabajo de memoria: acordarse de la materia y acordarse de toda la família del profesor o profesora de turno (que seguramente ellos sí estarán de vacaciones).

Y como escribiendo no me pagan, os dejo porque ahora tengo que irme al curro, que si llego tarde el patrón se enfada. Eso sí, después de un descanso de un mes, en este blog ya no se para. Prometo más entradas durante este mes canicular.

lunes, 1 de junio de 2009

Pon una estrella en tu partido

El otro día me enviaron las papeletas para poder votar por correo la composición del Parlamento Europeo. Estuve mirando un rato las diferentes formaciones que se presentaban y me llamó la atención la variedad, pero a la vez repetición, de signos.

Un conjunto de 5 partidos políticos incluyen 17 estrellas. En orden de lista el primero es Iniciativa Internacionalista, por todos conocido ya debido al intento fallido de ilegalización por parte del Tribunal Supremo. Su estrella es roja de cinco puntas, aunque en el cartel aparece de color blanco porque el fondo es rojo.

Es la típica estrella marxista. Según wikipedia, representa a la vez los cinco dedos de la mano del trabajador y los cinco continentes, con lo que se remarca el carácter internacional de la ideología. Sin embargo, en este partido aparece más como elemento identifcativo de extrema izquierda y de apoyo a los procesos independentistas de las naciones sin estado.

Otra organización que usa la estrella es Izquierda Anticapitalista. En este caso, la figura está compuesta por tres colores: rojo internacionalista, verde ecologista y lila feminista. En este caso, la estrella recoge también otra corriente dentro del marxismo: el trotskismo. De esta forma, el partido se enmarca dentro de la IV Internacional fundado por Lev Trotski. En Catalunya, además, concurren bajo el nombre Revolta Global y en la papeleta presenta otra estrella. Ésta sólo roja, aunque no tan rígida como las anteriores, sino de líneas suaves.

Luego está el Partido Comunista de los Pueblos de España, una escisión del PCE que se declara marxista-leninista. Su estrella tiene el contorno dorado y el fondo rojo de su bandera, que además incluye la hoz y el martillo, simbolizando así su apego a la Unión Soviética.

Luego está el Partit Republicà Català, cuya estrella viene de la bandera independentista catalana. La estelada, como se la conoce, la creó Vicenç-Albert Ballester i Camps en 1918 inspirándose en la bandera cubana. La combinación de colores (estrella blanca, fondo azul y las cuatro barras rojas) recuerda a la bandera francesa y a los ideales de la revolución.


Ya por último, tenemos a la Unión Centrista Liberal, partido de tendencia liberal que se inspira en las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812, son lo que se dice unos renovadores, vaya. Es la formación que más estrellas tiene en su símbolo, las doce de la Unión Europea (la UE de los doce, claro).

lunes, 11 de mayo de 2009

Temps de flors

El sábado pasado empezó en Girona lo que allí llaman "Girona, temps de flors". Se trata de una muestra floral que se hace todos los años en aquella ciudad, y ya van por la edición 54. La premisa es fácil: decorar el casco antiguo con plantas, ramos y flores.

Se decora la escalinata de la catedral con un manto de flores y plantas, espectacular a veces, un poco hortera algunos años. Pero lo más bonito, para mí, son los patios. Girona cuenta con un precioso call jueu en el que la mayoría de casas tienen patios interiores. Durante el resto del año suelen permanecer cerrados, pero los abren y decoran para la ocasión. Y son realmente bonitos.

Además, aprovechan la ocasión para organizar concursos, muestras artísticas, encuentros internacionales y demás lindezas.

Es una fiesta totalmente distinta a cualquier otra que conozco. Si ya suele ser un placer callejear por aquel empedrado casco viejo, todavía es mejor en esta época. El olor de las flores, su brillante color, la frescura que le dan y la belleza impasible de la ciudad se mezclan para ofrecer un paseo que difícilmente dejará indiferente a alguien.

Foto: Escalinata de Sant Daniel

domingo, 3 de mayo de 2009

Para ser moderno hay que ser rumiante

Los músicos han muerto. Son agua pasada. Forman parte de un recuerdo ya casi lejano en el que se amontonan los hechos. Lo que se lleva ahora es la interpretación de los animales.

Sí, literalmente. En un pequeño pueblo de la comarca barcelonesa de Osona diez ovejas han realizado esta mañana un concierto. La música emanaba de sus cencerros, cada uno de los cuales estaban afinados en una nota distinta. El director de la orquesta ovejuna, Martí Ruiz Carulla, animaba a las rumiantes con un flautín. Las músicas se movían al azar para componer así una pieza única y espontánea, acompañadas por un grupo de niños que tocaban una txalaparta.

La intención del autor era "reivindicar la musicalidad de los cencerros y el paisaje sonoro". Sin embargo, a mi me parece que aquello debía ser un guirigay increíble. Entre los cencerros, los balidos de las intérpretes, el flautín del director y unos niños tocando sin ton ni son la txalaparta me hubiera vuelta loco. Suerte que soy de pueblo y sé que aquellas aceitunas negras que se encontraron los niños por el suelo no eran comestibles, que si no...


Fuente: Vilaweb

viernes, 1 de mayo de 2009

¡¡Por fin Alex Graham en catalán!!

La Vanguardia, este periódico que los estudiantes de nuestra facultad conocemos bien, este diario que nos aligera las clases, que nos permite resolver intricados crucigramas cuando el profesor o profesora de turno nos está hablando sobre realidades abstractas, desconocidas y nada interesantes, aquella edición que nos hace reír tanto con sus viñetas del gran cómico Alex Graham. Ya no sé por donde iba...A sí. La Vanguardia va a ser editada en catalán.


Su director adjunto, Jordi Juan (que escribe una muy interesante columna política los lunes) declaró anteayer que "muy pronto se acabara haciendo" la edición en catalán. En concreto, según Racó Català, el 2010. Esto no significa que deje de publicarse en castellano (tranquilos, podremos seguir leyéndola en la facultad). Sino que, tomando como modelo a El Periódico, habrá dos ediciones diarias: una en catalán y otra en castellano.

Es una noticia de la que creo que hay que alegrarse. Siempre es positivo para un país como Catalunya tener prensa en su lengua propia, y más del rango y calidad (aunque a veces deja mucho que desear) de La Vanguardia. Además, tampoco dejará de editarse en castellano, o sea, que puede llegar a dejar contento a bastante gente.

Esto será una prueba de fuego para los catalanes. Tendremos que decidir. Cuando a las ocho de la mañana vayamos, dormidos, a comprar el periódico tendremos dos Vanguardia. De nuestros actos depende la salud del catalán. Aprovechemos esta oportunidad.

Fuente: Comunicació 21 y Racó Català

domingo, 5 de abril de 2009

Oliver y Benji: Mártires y vírgenes

No es el campeonato de futbol más famoso del mundo, no juegan grandes estrellas mundiales, no se ganan grandes sumas de dinero, pero es, como mínimo, curioso. El torneo Clericus Cup levanta pasiones, arranca himnos y cánticos de los aficionados y provoca la ira y el enfado de los propios jugadores. Es la competición que juegan los estudiantes del Estado del Vaticano, el campeonato mundial de seminaristas.

Los equipos se forman por zonas geográficas y los enfrentamientos son bastante disputados. El público, otros estudiantes y miembros eclesiásticos, animan a sus compatriotas con un ímpetu que no tienen nada que envidiar a los hinchas del Liverpool o el Panathinaikos. Los aficionados del equipo mexicano llevaban tambores para animar la fiesta, los italianos unos altavoces y los africanos reggae. En la segunda edición (se han celebrado tres) se sacaron tantas tarjetas rojas que los organizadores tuvieron que recordar a los jugadores-seminaristas que el futbol sirve para unir, no para pelearse. La final del campeonato ha tenido tanto éxito en las ediciones anteriores que se decidió disputarla en un campo de la ciudad vecina, Roma, para poder albergar todos los espectadores.

El espectáculo está garantizado en este vibrante torneo: curas, monjas y seminaristas se unen para disfrutar del futbol y animar a su equipo. Me pregunto si en estos partidos también aparecerá la mano de dios para ayudar al equipo vencedor.

jueves, 2 de abril de 2009

Corrección

Por cierto, tal y como decía Jurdan, la guerra civil terminó hace 70 años. Si es que ser de letras no tenía que ser bueno para todo...

miércoles, 1 de abril de 2009

La muerte de la ilusión

Hoy hace 80 años que venció Franco en la guerra civil española. Un primero de abril de 1939 se apagaron los sueños de los millones de opositores al fascismo. Se acabaron las esperanzas de llegar a formar un estado español republicano, legal y legítimo, un estado que expresara la voluntad del pueblo español y que se fundamentara en la igualdad y la libertad tan reclamadas en la Constitución de 1931.


Y así empezó una nueva negra etapa. No sólo en España, sino que se extendió a todo el mundo. Aquellos que habían creído que un mundo mejor, un mundo libre, sin injusticias, sin autoritarismos, era posible se tuvieron que marchar como perdedores, como vencindos. La cabeza gacha y a sufrir las penas fuera de casa, lejos de su pasado. Con la maleta a cuestas se fueron, como si toda una vida se pudiera guardar entre la samarra y una muda de recambio, allí, caliente, para volver a sacarla cuando volvieran y retomar la vida pasada. Gente condenada por sus ideas, por su pensamiento. Por lo intangible.

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"Y es entonces cuando peso mi exilio
y mido la irrescatable soledad de lo perdido
por lo que de anticipada muerte me corresponde
en cada hora, en cada día de ausencia
que lleno con asuntos y con seres
cuya extranjera condición me empuja
hacia la cal definitiva
de un sueño que roerá sus propias vestiduras,
hechas de una corteza de materias
desterradas por los años y el olvido"
(Álvaro Mutis)


Res no crida el meu cor amb més tendresa, ara,
que aqueslls camins fondals de xops i de canyars.
El seu record fa un ròssec de recança al meu pas;
torna a la meva espatlla la mà greu del meu pare.
(Màrius Torres)

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martes, 31 de marzo de 2009

Una sirena en la tribuna

45 años no son nada en la Historia. Aunque yo todavía no había nacido en aquella época (y la mayoría de los lectores tampoco) hay que decir que esto de lo que voy a hablar esta a la vuelta de la esquina, incluso hay gente viva que lo vivió.

Se trata de un hecho que ocurrió en uno de los estados más liberales de Estados Unidos: California. Todo empezó, comprimiéndolo mucho, por una disputa entre la Universidad de Berkeley y algunas organizaciones políticas sobre dónde poder colocar unas mesas para hacer colecta para causas sociales (no hay que olvidar que en aquellos momentos todavía existía segregación racial). Los hechos se desarrollaron hasta llegar a una gran revuelta que anticipó la revolución de mayo del 68 en París.

El caso es que al inicio de las protestas se detuvo a un miembro de una asociación política en el campus de la universidad. Los policías lo llevaron al coche, pero los estudiantes lo rodearon inmediatamente. El coche se había quedado inmovilizado por una sentada espontánea. Sentada que duró 32 horas.

Desde el inicio del bloqueo, el coche se convirtió en una tribuna, a su techo se subía los estudiantes, profesores y otros para expresar sus ideas, a favor o en contra de lo que se discutía: el cambio de reglamento de la universidad para permitir la discusión política y la colocación de las mesas de colecta y promoción.

Después de pasar una noche allí, con sacos de dormir y mantas, los estudiantes se dispersaron a la tarde del día siguiente, después de que algunos de sus representantes y los dirigentes de la universidad llegaran a un tibio acuerdo, en el que, entre otras cosas, se decidió la libertad del preso, encerrado aún en el coche policial.

viernes, 20 de marzo de 2009

Movidas

Algo se cuece en España. La tensión va creciendo poco a poco. En Francia están ya que explotan y el ministro de Educación, Xavier Darcos, ha cedido a las proclamas de los sindicatos y ha abandonado su proyecto de reforma de la formación de los profesores, una de sus principales propósitos. El periódico comunista L'Humanité anunciaba en su portada que esto sólo era el principio. Se refería a la huelga que hubo el jueves en Francia y movilizó a 3 millones de personas.

El miércoles los mossos cargaron de forma brutal contra los estudiantes que se manifestaban contra el Plan de Bolonia (ver vídeo). Además, 30 periodistas también fueron apaleados mientras cubrían la protesta. Ahora se pide la dimisión de Joan Saura, conseller d'Interior. Catalunya empieza a estar nerviosa. Las ocupaciones y manifestaciones estudiantiles, las demandas nacionalistas, siempre presentes en cualquier acto reivindicativo y el efecto de la crisis pueden suponer un auténtico caldo de cultivo que acabe en fuertes desordenes sociales.

Hoy mismo aquí en Pamplona he podido asistir a una tarde tensa. En las callejuelas de lo viejo se palpaba un ambiente nervioso. En la plazuelica que queda entre las calles mercaderes y txapitela estaban plantados tres policías nacionales, uno de ellos con una escopeta de estas que lanza pelotas de goma (no sé si tiene algun nombre técnico). Subiendo hacia Nabarreria dos chicos te ofrecían una edición especial del periódico de cariz anarquista Diagonal. Interesantísima publicación quincenal, todo hay que decir. En la calle mayor, a las nueve de la noche había un despliegue policial que daba miedo: tres furgonetas, dos líneas de seis agentes cada uno y en cada fila dos policías con estas dichosas escopetas. Todo para controlar una manifestación del colectivo okupa donde apenas había unas doscientas personas (aunque mi ojo no es demasiado fiable). Además, entre la parte delantera y la parte trasera del ayuntamiento he contado unos diez policías municipales, con otras tres furgonetas y dos motos. Demasiados contingentes para un viernes cualquiera.

Pronto irán llegando más muestras de descontento social. Mientras vaya avanzando la crisis y el gobierno siga sin solucionar nada, las cosas se pueden poner realmente interesantes.