lunes, 22 de marzo de 2010
Chipi-chapa
domingo, 21 de marzo de 2010
Errores blancos
200.000 personas se quedaron sin electricidad, con las molestias que esto supone: sin luz, sin calefacción, privados de los servicios básicos, algunos sin poder cocinar, con las neveras y congeladores parados, comercios cerrados, cajeros sin funcionar, el transporte público sin funcionar...
Pero lo que faltó, sobre todo, fue información. El caos se extendió como un fantasma entre las casas apagadas. Los miembros del gobierno catalán se contradecían entre ellos y los directivos de Endesa no sabían qué decir. El consejero de Interior Joan Saura echaba la culpa a las previsiones meteorológicas, no sé por qué, ya que éstas acertaron en su pronóstico. Pero ya se sabe, hay que intentar siempre que la culpa sea de otro, y si además no se puede quejar, como el tiempo, pues todavía mejor.
Estamos hablando de la provincia de Gerona, una de las que goza con mejor calidad de vida en el Estado. La provincia de la Costa Brava, la del mar y montaña, al lado de Francia. Una provincia rica, moderna y preparada. O eso parecía.
En este país en el que todo está tan centralizado en Barcelona, la periferia siempre se ha quejado de falta de atención. Y aquí está el resultado. Desde que la situación ha empezado a volver a la normalidad (aunque aún hay muchas cosas para arreglar), van apareciendo datos y afirmaciones que aseguran que este desastre se podría haber evitado. Dos son los causantes de tal desorden: el Gobierno y Endesa.
El primero por falta de previsión, por incompetencia y por dejadez. Además, su gestión posterior ha sido nefasta y vergonzosa. Los consejeros echándose los platos a la cabeza y la oposición pidiendo dimisiones a cascoporro, en vez de intentar ayudar, informar y aportar sentido común. Este Gobierno se ha visto incapaz de gestionar dos emergencias gravísimas que han sufrido los extremos del territorio: el incendio del verano pasado en Horta de Sant Joan (Terra Alta, Tarragona) y esta nevada. No han sabido controlar ni el fuego ni el agua.
Hace cinco años que se lleva avisando tanto al Gobierno como a Endesa de la precariedad del tejido eléctrico gerundense. Esta empresa lleva bastante tiempo caldeando a los usuarios catalanes, como por ejemplo el apagón y el fallo en el suministro que hubo en Barcelona en el verano de 2007, o sea que hay ya un buen historial de odio hacia ella.
Hay que felicitar, eso sí, el enorme trabajo orquestado, con los limitados instrumentos de los que disponían, por los alcaldes de los municipios más afectados. Algunos de ellos en estado crítico y en los que tuvieron que abrir durante algunos días centros sociales para paliar las carencias de la población.
Los ayuntamientos han demostrado que la cercanía, el saber adaptarse a las situaciones y el contacto con sus vecinos puede ser mucho más útil que la altura de miras, las palabras vacuas y los hechos que no llevan a ningún sitio.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Las chicas que montan en bicicleta

— Mira, una chica en bici. Me encantan las chicas que montan en bici.
— Mi novia suele ir en bicicleta. ¿A qué juegas?
— No, tranquilo. Tu novia no me gusta.
— ¿Me estás diciendo que es fea?
— No, no. Simplemente que las chicas que montan en bici tienen un encanto especial.
— Pues mi chica lo tiene.
— Sí, sí, claro. A eso es a lo que me refiero. Pero es TU chica.
— Eso, es MI chica. No te acerques.
— No lo haré.
— Pues eso.
Imagen: Il_ugi
sábado, 13 de marzo de 2010
Terrorismo y desinformación
Cuando en España se habla de terrorismo, ETA es lo primero que viene a la cabeza. Pero el monopolio de la violencia ilegítima (recordemos que el monopolio de la violencia legítima la tiene el Estado, según Max Weber) no está en manos de nadie en España.El grupo de extrema izquierda vasco es el más longevo y conocido, pero no el único. Durante el franquismo hubo unos cuantos, y otros se crearon durante la transición. El lunes se publicó un informe de la juez Mª Paz Benito Osés, titular del juzgado número 3 de Pamplona, en el que la magistrada pedía que cinco imputados fueran juzgados por terrorismo en la Audiencia Nacional, que es donde se juzgan los delitos contra el Estado.
Se trata de la organización Falange y Tradición, un grupo que el pasado verano se dedicó a increpar violentamente a los enemigos de su patria: “el separatismo terrorista, el comunismo criminal y el liberalismo anticristiano”.
Podríamos afirmar que son unos terroristas frustrados. Sus actos no han destacado mediáticamente, no han conseguido comunicar su mensaje a la población, y ese es el puntal básico del buen terrorista.
Sin embargo, cumplen otro de los requisitos: el uso de la violencia para fines políticos. Ésta se trata de una violencia subjetiva, fácilmente identificable, que se contrapone a la violencia objetiva practicada por diputados, periodistas y todos aquellos que salgan a la palestra pública, pero este es otro tema.
Tenemos, por tanto, a un posible grupo terrorista de derechas entre nosotros. Gente “organizada, estable, armada, con vocación de permanencia y jerarquizada, capaz de una pluralidad de acciones violentas con clara intencionalidad subversiva”, según la juez.
Pero nuestros medios de comunicación principales no lo consideran importante. En su versión digital no le dedican ni una línea, es más sensacional la peineta del ex presidente y la relación entre el villano Chávez y ETA.
La existencia de una banda organizada que ha amenazado con matar a gente y ha perpetrado actos de vandalismo me parece noticiable. No hay que llamar a la desesperación ni vociferar contra todo bicho viviente, simplemente hay que informar.
No decir nada también es un posicionamiento. No revelar la existencia de un grupo que puede calificarse de terrorista me parece una falta de interés en informar a la población.
Quizá a nuestros periódicos no les interesa, quizá ellos consideran que hay hechos que es mejor pasarlos por alto. Ellos son periodistas, y esta es parte de su función, la selección de noticias. Por suerte, y pese a lo que se les puede recriminar, hay periódicos e iniciativas en internet, como por ejemplo Gara y kaosenlared.net, de contrainformación como ellos dicen, que muestran otro aspecto de la realidad.
La lectura variada, crítica y eficaz permite tener un mejor conocimiento de nuestro entorno. Este ejemplo es uno de tantos en los que se demuestra que la realidad no es en el blanco y negro de los viejos periódicos, sino en los matices de nuestro ambiente.
Publicado por Nil Ventós Corominas en 18:45 1 comentarios
Etiquetas: Nil Ventós Corominas, Reflexiones
lunes, 8 de marzo de 2010
Ascensor
— Qué tal.
— Hola.
— ¿Qué piso era?
— Cuarto.
— Cuarto, es verdad.
Ella le mira, él piensa sobre su mirada. Siguen varios segundos de silencio, hasta que él vuelve a hablar.
— ¿Puedes hacer eso de nuevo?
— ¿El qué?
— Mirarme como lo has hecho. Quiero decir... Yo... Perdón. Es que llevamos 20 años viviendo en este sitio y ni siquiera sé tu nombre. Ni tu piso. Realmente no sé nada de ti. Te he visto crecer. He subido con tus novios en el ascensor y he oído tus progresos con el violín. ¿Y tu nombre? ¿Cuál es tu nombre?
— Lucía.
— Lucía, encantado. Me encanta tu violín.
— Gracias.
— Yo suelo tocar la guitarra. Ya sabes. Todo el mundo toca la guitarra.
— Sí, también te he escuchado alguna vez. Y tienes razón. Vamos por ahí sin pararnos a pensar. Casi nunca lo hacemos. El siglo de la interactividad y todo eso, pero pocas veces interactuamos con el resto y menos con lo que nos rodea.
— Claro, de eso es de lo que se trata. Vamos de un lado para otro, pedimos pizza a domicilio y hablamos con teleoperadores, pero nadie dice buenos días.
— Nosotros, por ejemplo. Podríamos haber sido buenos amigos, ¿no? Ni siquiera lo había pensado. Supongo que a las personas no se las conoce en un ascensor. El maldito espejo, el maldito espejo que te hace sentir como si te observaras. Como cuando te grabas la voz y cuesta un rato reconocerte.
— Entonces démosle la espalda al espejo. Yo soy Mario.
— Mario, encantada.
— Antes, en el colegio, siempre subía contigo, ¿te acuerdas? Siempre llevaba la pelota. Luego crecimos y dejé de verte. Hasta que un día apareciste de nuevo y habías crecido. Vaya que si habías crecido.
— Ahora estudio Derecho. Estoy menos tiempo en casa y bueno, supongo que tú también has cambiado.
— Tengo menos pelo y he desarrollado la inevitable capacidad de complicarme la vida. Sí. Pero aquí dentro todo sigue siendo bastante sencillo, ¿verdad?
— Sí. Pulsar un 4 o un 3. Decir buenos días o no decir nada. Mirar a las llaves o saludar a la otra persona. Así de...
— Vaya. Este es mi piso. Que... ¿Mañana a la misma hora?
— Eh... No. No lo sé. No, no creo. Puede que el lunes. Sí, el lunes.
— El lunes entonces, ¿Lucía?
— Sí, Lucía. Que aproveche.
— ¿Qué?
— La comida, que aproveche.
— ¡Ah! Sí, sí. Gracias. Igualmente. Encantado Lucía.
Imagen: Twinfighter
sábado, 6 de marzo de 2010
Manipular historias
Hace poco me regalaron un interesante libro titulado Las fotos que hicieron historia 1900-2009. Está editado en tapa dura, con páginas de alta calidad y con el contenido que os podéis imaginar. En efecto, un repaso a estos 109 años que indica en el título a través de imágenes.
Son fotos bastante conocidas, algunas sorprendentes y otras impactantes. Instantes congelados que marcan una muesca en el tiempo. Aparecen eventos de todo tipo: guerras, hambrunas, desesperación, pero también a famosos cantantes de rock, las primeras minifaldas y Usain Bolt.
Me parece muy interesante el título, y en especial una parte: hicieron historia. Es una expresión común en nuestro vocabulario. La RAE explica que significa que una cosa adquiere la importancia necesaria como para ser recordada. Es decir, es un hecho a posteriori, primero ocurre algo y luego merece ser recordado.
Sin embargo, el verbo hacer se me antoja a manipulación. No me refiero a falsedad o engaño, si no a trabajar o manejar alguna cosa. Parece como si la historia se pudiera construir, como una bastida, y que unos elegidos se encargasen de esta operación. De los peldaños se encargan los escritores, cronistas, fotógrafos, etc.
Su visión y sus elecciones conforman la futura visión del pasado. Aquello que no ha sido anotado o arrastrado a la permanencia del papel no será recordado. Con el periodismo pasa algo parecido. Aunque se trate de actualidad candente, al final se determina lo que pasa a mejor gloria.

Los grandes medios son los que deciden de qué hablar, ellos hacen el presente. En sus periódicos, televisiones y radios se habla de los mismo. Se ha llegado a un alto grado de simplificación y anestesia, en el que las cinco primeras noticias son las mismas en todos los medios. No hay discordancia, no hay contestación.
Dicen que la historia la suelen escribir los vencedores, y a veces pienso que estamos vencidos. Que la palabra crítica se envenena desde las melifluas lenguas de los lánguidos dirigentes y que la rebeldía solo está de moda como añoranza.
Pocos diarios o revistas contradicen al poder de forma ágil y perspicaz, y los que lo hacen parecen estar movidos por motivos más corporacionistas que periodísticos. Se necesitan compromisos arduos con la crítica y la disputa, no vulgar, pero puntillosa.
Un periodismo que moleste e incordie, que plantee unas nuevas bases y que, si es necesario, conduzca a un nuevo sistema. Un periodismo que haga historia y que consiga mostrar sus imágenes al futuro.
Publicado por Nil Ventós Corominas en 12:22 1 comentarios
Etiquetas: Nil Ventós Corominas, Reflexiones
miércoles, 3 de marzo de 2010
Lips
Imagen: Kinnéidigh Garrett
martes, 2 de marzo de 2010
Supervivientes - Tres monos

— ¡Mira, un mono!
— ¿Dónde?
— ¡Ahí ahí, entre los árboles!
— Ten cuidado.
— Ven, monito, ven. Somos tus hermanos los listos.
— Déjalo, es mejor que no le molestes.
— ¿Puedo quedármelo? ¿Puedo?
— No, claro que no puedes.
— Podría ayudarnos. Siempre ayuda tener algo que hacer.
— ¿Pero cómo vas a cogerlo?
— No lo sé, ya pensaríamos algo.
— Piensa ahora.
— Podría darle un plátano. Seguro que eso funciona.
— ¿Tú crees?
— ¡Sí! Y cuando lo hayamos cogido, le llamaré "Metadona".
— Pues vaya un mono...
— Me encantan los monos.
— ¿A qué saben?
— No lo sé. ¿Eso qué importa?
— Sólo preguntaba. Sólo preguntaba...
Imagen: Paqke Lecter
Publicado por Anónimo en 0:02 1 comentarios
Etiquetas: Ficción, José Miguel Sánchez, Relato Corto, Supervivientes


