sábado, 17 de abril de 2010

Muerte divina


— Cada día le temo más a la muerte.

— Yo también...

— ¿Crees que la inventó Dios?

— Me imagino que sí.

— Es de suponer. Imagínate que todos tuviésemos el don de la vida eterna. Dios ya no molaría tanto...

— Bien es cierto que no.

— Él está por encima de todo eso. Es el ateo supremo y no cree en ningún dios.

— Qué magnífico es.

— Gracias a la muerte tenemos una vida llena de ambiciones. Sin embargo, Él construyó todo en unos pocos días y desde entonces, seguro que su vida es un peñazo.

— A no ser que tenga televisión por cable.

— Claro, a no ser que tenga televisión por cable. Piensa también que es posible que sea la única persona en el mundo capaz de haber visto jugar a Pelé, Maradona, Di Stefano y Messi.

— Es verdad.

— Pero, aparte de eso, Dios debe aburrirse sobremanera, ¿no te parece?

— Ya lo creo.

— Así que debemos admirar su esfuerzo y justicia. Ni el comunismo ni el capitalismo han demostrado ser sistemas más igualitarios que la muerte.

— A Dios debemos el don de la mortalidad.

— Así es. No quiso hacer de nuestras vidas monólogos tediosos y aburridos. Gracias a él tenemos la oportunidad de morir. ¡Alabado sea el Señor!

— ¡Alabado sea!



Imagen: Divka Rojic

3 comentarios:

Guillermo Rivas Pacheco dijo...

Ni muertos ni leches, lo único que iguala a todos no son los sistemas económicos (capitalismo o comunismo) ni la muerte (los ricos mueren mejor), es la ORA, OTA o como querás llamarlo. Le da igual un Jaguar que un SEAT. Fascinante.

Nil Ventós Corominas dijo...

la ora te refieres a la ordenanza reguladora de aparcamiento? me gusta el final de este articulo en wikipedia: en resumen, un robo.

i esa etiqueta de Lo divino??

Snsoken dijo...

Pues que ha montado una sección catolicoapostólicoromana... Me has recordado a una coseja nuestra...

http://elcortijodelaperra.blogspot.com/2009/11/tender-infinito.html