jueves, 1 de enero de 2009

Luz de niebla


Conducían una vespa vieja entre la niebla, desorientados. Trataban de distinguir algo más allá de la rueda delantera. La luz trasera se perdía reflejada en el polvo de las nubes, esparciendo un rastro rojo difuminado.

La moto era el burro de Sancho Panza y la panza eran los sacos, mantas y mochilas, agarrados con cuerdas y bridas a los lados. No iban rápido porque no podían ir rápido. Tampoco se atrevían.

Les atrapaba la noche. Las calles de Italia escupían fogonazos de luz débiles y anaranjados, acompañados por el traqueteo de una moto vieja y unos adoquines irregulares.

En uno de los giros, el neumático delantero se perdió en el asfalto y tropezó con el tacto de una alfombra verde y embarrada. “Un buen sitio para echarse a dormir”, pensaron.

A la mañana siguiente, el sol se encargó de dar luz al viaje: devolvió las nubes al cielo y trajo los rayos que iluminaban con fuerza el paisaje.

Entonces, una porra de madera les golpeó suavemente el trasero. “Qui non è possibile accamparsi”, dijo una voz afinada. Con la extrañeza de unos pelos revueltos y un temprano despertar, bajaron la cremallera de su tienda de campaña: la catedral de Santa María Novella, blanca como la nieve, les miraba a través de un óculo acristalado. Mientras tanto, una docena de turistas y trescientos chinos les sacaban fotos.

Detrás, oculta, la cúpula de Santa María de las Flores se alzaba autoritaria sobre las calles de la ciudad, sumergiéndolas en la sombra si intentaban coger un sitio cerca de la base.

Habían llegado a Florencia.

2 comentarios:

Borja Echeverría Echeverría dijo...

Carretera y manta, me gustaria hacer un viaje de esos, pero me he vuelto un ser sedentario jjj.
Un saludo.

José Miguel dijo...

El nuevo reto para 2009 será hacer esas cosas que siempre decimos que queremos hacer pero que al final nunca hacemos.

Año nuevo vida nueva, dicen.

Saludos Borja!