jueves, 26 de marzo de 2009

Cincuenta años sin él

Hoy hace medio siglo que murió el escritor Raymond Thorton Chandler. Fue uno de los precursores de la novela negra y el creador del conocido y admirado detective Phillip Marlowe. Este investigador es el protagonista de casi todos sus libros. Es un personaje oscuro y duro, envuelto por un halo de misterio que le confiere una apariencia de cínico empedernido, cuando en realidad es el único que se mueve por valores que no sea nel dinero o la corrupción en las calles de San Francisco por las que discurren sus pesquisas. Sin embargo, cumple con alguno de los esteorotipos de los detectives de los años 40 y 50: es solitario, no se casa con nadie, le gusta el alcohol y tiene un pasado desconocido que a veces le acecha y le persigue.


Lo más característico de las novelas de Chandler son la importancia del relato y los diálogos. Presenta historias sórdidas, de los bajos fondos de California, esto es, lugares por donde se mueve la mafia, el crimen, la prostitución, la pobreza y la ruina del sistema capitalista. Los diálogos son de una rapidez y originalidad vibrante, son fluidos, irónicos y provocativos. Desgraciadamente, sólo he podido leerme uno de sus libros, Playback, del que me aprendí un diálogo entre Marlowe y una secretaria que llevaba medias de Chanel. Pero aún no me he encontrado ninguna secretaria con medias de Chanel.

Siempre es un placer leer un libro en que el misterio y la acción sean las notas sonantes, pero pocos han conseguido trazarlo de una forma tan ejemplar.

" Eran aproximadamente las once de la mañana de un mediados de octubre sin sol y con una copiosa lluvia en la claridad al pie de las sierras. Llevaba yo mi traje azul pólvora, camisa azul oscura, corbata y un pañuelo desplegado, zapatos gruesos y negros, medias negras de lana, con cuadrados azul oscuro. Estaba yo pulcro, limpio, afeitado y sobrio y me importaba muy poco quién lo supiera. Era todo el detective privado tal cual debe ser. Iba a pedir cuatro millones de dólares. " (El sueño eterno)



1 comentarios:

José Miguel dijo...

Yo tampoco he tenido secretaria todavía... Por cierto, ¿cómo saber si son de Chanel?