viernes, 6 de marzo de 2009

Pan y Circo



- Hijo, hoy vas a ver la esencia y cultura de nuestra tradición

- ¡Nunca había estado en una plaza de toros!

- Para todo hay una primera vez. Aquí es donde tu abuelo me trajo cuando yo era pequeño

- Pensaba que habría más gente

- Siempre se llena. Parece que con estas nubes la gente no se ha animado

- Yo he visto por la ventana unas nubes grandes y grises, como esponjitas

- Mira hijo. ¿Ves aquel del capote? Ese es el torero

- ¿Y el toro?

- Observa, aquella puerta

- ¡Menudo bicho! ¡Es precioso!

- Cuando el torero dé un pase, tú grita “Oooooooolé”, ¿vale?

- Vale. ¿Ahora? “Ooooooolé”.

- Así, hijo, así.

- ¡Nunca pensé que un toro fuera tan grande! ¡Qué cuernos!

- Pues fíjate bien ahora. ¿Ves a los caballos?

- ¡Sí! ¿También ellos evitarán al toro?

- Observa, ¡qué arte!

- ¡Papá! ¡Que le están haciendo daño!

- Tú tranquilo, hijo, tranquilo

- ¡Pero sangra mucho!

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- No te preocupes, nació para eso

- ¿Para sufrir?

- Para hacer que otros se divirtieran con su sufrimiento

- Pero yo no quiero verles sufrir. Quiero que les toreen

- Para eso nadie vendría

- ¿Y esos hombres?

- Esos son los banderilleros. Hombres gallardos que se enfrentan al toro de tú a tú, sin temor a la muerte

- ¡Pero es el toro el que tiene miedo!

- Tú sólo disfruta y aplaude, hijo. ¡Ooooooooooolé!

- No puedo, papá… El toro me da pena, no puede defenderse

- Pero hijo, observa cómo esos hombres se enfrentan al animal

- No quiero. Yo no quería que me trajeras a esto. Me da miedo

- Esto es arte, es cultura, ¡la tradición de todo un país!

- Pero papá, ¿cómo se puede presumir de algo así?

- Tú calla, hijo, mira qué maravilla

- No. ¡Me voy a casa! ¡Yo no disfruto con la muerte!

3 comentarios:

Nil Ventós Corominas dijo...

Estoy de acuerdo contigo. Se habrían de acabar ya las corridas de toro.

Pero a veces me pregunto si no nos gustan tan poco porque también simbolizan una época pasada, a la que no queremos volver.

patricia dijo...

Nunca entenderé como la gente puede pagar por ver este tipo de espectáculos.
Las plazas de toros ya son un símbolo de la cultura española y las corridas no se prohiben por intereses económicos.
Sin duda, una vergüenza

Elisa dijo...

OLE