martes, 31 de marzo de 2009

Una sirena en la tribuna

45 años no son nada en la Historia. Aunque yo todavía no había nacido en aquella época (y la mayoría de los lectores tampoco) hay que decir que esto de lo que voy a hablar esta a la vuelta de la esquina, incluso hay gente viva que lo vivió.

Se trata de un hecho que ocurrió en uno de los estados más liberales de Estados Unidos: California. Todo empezó, comprimiéndolo mucho, por una disputa entre la Universidad de Berkeley y algunas organizaciones políticas sobre dónde poder colocar unas mesas para hacer colecta para causas sociales (no hay que olvidar que en aquellos momentos todavía existía segregación racial). Los hechos se desarrollaron hasta llegar a una gran revuelta que anticipó la revolución de mayo del 68 en París.

El caso es que al inicio de las protestas se detuvo a un miembro de una asociación política en el campus de la universidad. Los policías lo llevaron al coche, pero los estudiantes lo rodearon inmediatamente. El coche se había quedado inmovilizado por una sentada espontánea. Sentada que duró 32 horas.

Desde el inicio del bloqueo, el coche se convirtió en una tribuna, a su techo se subía los estudiantes, profesores y otros para expresar sus ideas, a favor o en contra de lo que se discutía: el cambio de reglamento de la universidad para permitir la discusión política y la colocación de las mesas de colecta y promoción.

Después de pasar una noche allí, con sacos de dormir y mantas, los estudiantes se dispersaron a la tarde del día siguiente, después de que algunos de sus representantes y los dirigentes de la universidad llegaran a un tibio acuerdo, en el que, entre otras cosas, se decidió la libertad del preso, encerrado aún en el coche policial.

3 comentarios:

Daniel Rivas Pacheco dijo...

Este tipo de protestas tan simbólicas sólo pueden darse en sitios como California. No te imagino ni a ti ni a mí durmiendo 32h en una tierra fría como esta. xD

Nil Ventós Corominas dijo...

Se nos quedaría el culo helado!!

Leire Ariz Sarasketa dijo...

Me encantan estas historias! Sobre todo cuando con el tiempo se redondean y se ven con un prisma que "fabula" un poco la realidad =)