sábado, 15 de noviembre de 2008

El sueño de la razón produce ángeles

Los que sabemos castellano tenemos la suerte de poder leer a uno de los mejores poetas de la Historia: Antonio Machado. Sus versos nos conducen a estados reflexivos que otros escritores no consiguen. Al menos a mí.

Hace poco descubrí uno de sus cantares, o quizá lo redescubrí, porque ya lo conocía antes, y ahora lo entiendo: "Tras el vivir y el soñar,/está lo que más importa:/despertar".

Primero hay el vivir, sentir la experiencia, lo sensible. Aquello que estamos haciendo en este momento determinado es el vivir, todo es vivir, porque estamos viviendo siempre, hasta que nos muramos. Pero eso es algo tan común que quizá no nos damos cuenta del todo de que estamos viviendo.

Luego está el soñar, cuando creemos que no vivimos y esperamos vivir aquello que más profundamente deseamos, sea lo que sea. Soñamos mientras vivimos y soñamos que estamos viviendo algo que no tenemos es ese momento. Es el ojalá, la ilusión, algo que es necesario y bonito de sentir, pero que no nos llena.

Después de esto viene lo mejor: despertar. Darse cuenta de que uno ha vivido lo que ha soñado. En este momento se ilumina algo dentro de nuestros corazones o en lo más profundo de nuestra mente, que traza una línea entre el vivir y el soñar y los une, los complementa, los funde en una sola cosa. Y uno abre los ojos, sonríe y sabe que está viviendo, soñando y despertándose a la vez.

(I em faré au si tu ets el vent
o seré proa de vaixell
si tu ets la dansa de les ones.
Lluís Llach)

1 comentarios:

Guillermo Rivas Pacheco dijo...

Por lo que a mi me toca, "campos de Castilla" se ha convertido no solo en uno de mis poemarios favoritos, sino también en uno de mis libros favoritos