jueves, 14 de agosto de 2008

Cómo se pasa la vida...


Reflexionando sobre la vida y sus avatares, se me vino a la cabeza el momento de la muerte. Tarde o temprano llegará y todo esto acabará para siempre, sin concesiones. No podremos saber qué es del Mundo, hasta dónde llegaremos, si se producirán más guerras… Nada, no sabremos nunca nada. Nosotros sólo ocupamos un pequeñísimo espacio a lo largo de la historia. Esa historia salpicada de personajes famosos que se han ganado un lugar en ella. Estos personajes permanecerán siempre, pero ¿qué hay del resto de gente, esas personas anónimas con historias desconocidas? Caen en el olvido.

Pienso en el momento en que mi vida llega a su final. En aquellos años en los que no puedes mirar al futuro con una perspectiva muy amplia y debes considerar tus acciones en función del tiempo que te queda. Tiene que ser muy difícil no pensar que dentro de poco lo dejarás todo para siempre. Y sobre todo, como alguien me dijo un día, pensar que gastaste tu vida en cosas inútiles. Que nunca saliste del barrio, que nunca aprendiste a tocar la guitarra, que nunca reuniste el valor necesario para decirle a la mujer de tus sueños cuánto la amabas... Que la oportunidad ha pasado y la desaprovechaste.

Pero, ¿realmente sería placentera una vida eterna? El hecho de que nuestra vida sea finita ¿no influye en que a lo largo de ella hagamos las cosas en función del tiempo que nos queda? Intentas hacer eso que te gustaría, intentas aprender, intentas también conseguir ser recordado como alguien bueno al que todo el mundo quería… Por lo que tenemos una actitud condescendiente con la demás gente, salvo excepciones.

Una vida eterna implicaría ver la vida de una manera distinta, sin ambición y desasosiego. Dejaríamos todo para mañana y nuestro objetivo en la vida dejaría de ser la felicidad, ya que sabes que la historia nunca se acaba, y no podrías saborear el dulce de la misma manera. Estoy pensando seriamente en que una de las mejores cosas de esta vida quizás sea la muerte. Creo que no me gustaría una vida infinita, y el hecho de que algún día todos muramos, incita a todos a disfrutar del momento, a aprovecharlo hasta el último instante. Aunque eso sí, no vendrían mal unos cuantos años de prórroga...

6 comentarios:

Jurdan Arretxe dijo...

Ante todo que sepas que sí, que las guerras se van a seguir produciendo… como rosquillas. Después de haber salido de mi barrio, aprender a tocar la guitarra y haberles dicho a todas las chicas de mis sueños que las quiero sin cordura, ¿me puedo dar por muerto?

Una matización me permitirás: nosotros no sopesamos nada en función del “tiempo que nos queda” por la sencilla razón que lo desconocemos. Y si realmente ese axioma lo tuviéramos en nuestro cerebro y en nuestro corazón instalado, créeme que estaríamos todos en la calle hablando y copulando con alegría no fuera a ser que nos muriéramos al atardecer.

Y esto es como el fútbol, señor Sánchez, las oportunidades no vienen y se desaprovechan. Las oportunidades hay que crearlas. Con un contraataque es muy difícil ganar un partido.

José Miguel dijo...

No me refería a nosotros, ni al mundo en general al decir que se piensa en función del tiempo que te queda,sino a aquellos años de vejez en los que sabes que no te queda mucho.

Y las oportunidades no siempre se crean, muchas veces sí, pero no siempre. La suerte, aunque a veces hay que crearla, también viene.

xaristu dijo...

En general puedes estar más o menos de acuerdo con el texto pero a mí me parece que el primer párrafo tiene mucha fuerza, y además está escrito muy sencillo que es lo más difícil. Me lo he leído tres veces, y la verdad es que sirve tanto para empezar como para acabar. Es una gran verdad que la gente no es nada dentro de la Historia

Jurdan Arretxe dijo...

Se ve que nos pone cachondos esto de ponernos trascendentales...

Vamos a ver. Nosotros no somos Historia. No formamos parte de la Historia. Ojalá que en un futuro sí, pero ahora mismo, no. Formamos parte de muchas historias, espero que para bien. Señor Sánchez, usted forma parte del innumerable número de niñas (y suecas) a las que ha roto el corazón y magos a los que ha reventado sus trucos. Usted habrá influido más que Adolfo Hitler en sus vidas casi con total seguridad.

Las personas sencillas del primer párrafo, que sí, está bien escrito -pero eso se da por supuesto con gente de esta talla-, no caen en el olvido de la Humanidad porque nunca estuvieron, nunca estuvimos presentes.

José Miguel dijo...

Me gusta eso de que las personas de a pie influyen más en la vida de la gente que los personajes famosos de la Historia...

Pipahuevo dijo...

La muerte es necesaria. No sólo porque una vida eterna no sería divertida (no tendría alicientes), sino porque además sin la muerte seriamos cuatro trogloditas.
Cuatro porque no necesitariamos procrear para perpetuar la especie y trogloditas porque no habriamos evolucionado.

Por cierto respecto a "nosotros no sopesamos nada en función del “tiempo que nos queda” por la sencilla razón que lo desconocemos. Y si realmente ese axioma..." Hay una película muy buena sobre el tema llamada "vivir (ikiru)" de Kurosawa, por si a alguien le interesa.