lunes, 1 de septiembre de 2008

El Sur


Por fin decidí bajar al Sur del Sur y hacer una especie de Camino de Santiago, aunque desprovisto de destino. Quería abrir caminos.
Los abrí con las mejores provisiones posibles, cinco sentidos para ocho provincias.

Y tengo que decir que olí los mejores olivares.
Que toqué los ríos más vivos y calmos mares.
Que las plazas y calles eran de cinco paladares.
Que se oían campanas de silencio en muchos valles.
Que se veían brillantes perlas y no falsos collares, en los corazones de los ojos de las ciudades.
Que sus mujeres y hombres, cosían sin dedales telarañas para amantes.
Que guardaba ha muertos reyes como tesoros inmortales.
Que crecían sombras nocturnas entre los rayos solares.
Que enardecía los latidos de mis hilos sangrantes.

Éste viaje de ocho océanos australes, enfunda recónditos lugares y tumba cotidianos rivales, haciendo mella en cualquier otra Tierra que no fuera ni tan sumamente bella, ni tan del todo embelesante.

3 comentarios:

Jurdan Arretxe dijo...

¿Enamorado, Aristu?

Xabier Aristu dijo...

Algo así, te lo explico: en la web de la cadena ser vi que El pais hacia un concurso de relatos cortos sobre andalucia y el ganador se lleva un finde elegante allí. Y como no me apetecía buscar un tema de actualidad sobre el que hablar, copié y pegué el texto aquí.
No se si te lo he dicho alguna vez pero yo no me enamoro más de una vez en la vida, y ya me ha pasado dos veces así que imposible que vuelva a pasar.
Claudia Schiffer tenia que haber sido.

Jurdan Arretxe dijo...

No, Aristu. De esas antropologicidades tuyas no hemos hablado. Quizá porque nunca me has invitado a tomar nada tranquilamente y al sol de una noche veraniega pamplonesa y porque cada vez que nos hemos visto ibas peor que una cuba dominicana.