domingo, 12 de octubre de 2008

No ser chileno

Volvía el miércoles 17 de septiembre (ya ha llovido), inicio de las fiestas patrias, en micro a casa cuando se suben unos tipos con un cuerno llamado cacho. Se acercan a un joven y le dicen: "¿Soi(s) chileno? Entonces tení(s) que beber". Así se atrajeron a un chica que andaba por allí cargando la maleta de su polola. Ella miraba tal que así ¬¬ porque no les gustan mucho que "sus hombres" tomen, pero menos les gusta que prueben el café y así los tienen de reprimidos, pero el gallo tomó, que para algo era chileno. Tampoco es que les importase mucho, que a mí también me dieron como invitación a sus fiestas, pero otro fue más receloso y dejó el autobús al grito de "¡soy peruano!".
El cacho rulaba por todo el autobús mientras un poeta se arrancaba a vitorear a las mujeres.¿Cómo se recita en la patria de Neruda? La mierda que me cagaste la puse en un plato fino/ vino el gato y la comió pensando que era tocino. Como quiero hacerme pasar por uno de ellos, estoy aprendiéndome unas cuantas para impresionar a las chicas. Lo fundamental para hacerse pasar por un chileno es decir cachai cada 40 segundos. Por la asiduidad con la que usan la palabra se merecería un post entero, por su relevancia ni un párrafo. Viene del verbo derivado del inglés cachar, que significa coger (en España, aquí suena feo) y si se dice cachai es porque es la forma voseada del verbo (aunque usan el pronombre tú) a la que se le quita la ese porque aquí no se pronuncian. Significaría que si entiendes a tu interlocutor, de no ser porque lo dicen cada 40 segundos y no te dan tiempo de contestar, así queda como una forma enfática de significado similar al jambo navarro o al co aragonés que pueden alternar con el guón, que es huevón murápido.

Otra cosa de los autobuses es que algunos tienen tornos, pasas la tarjeta y se enciende una luz verde, se apaga y puedes pasar por el torno. Los extranjeros nos dimos cuenta en menos de una semana, pero para parecer un chileno auténtico tienes que intentar pasar por el torno cuando la luz todavía está verde. Hacerse pasar por un chileno conlleva parecer tonto, pero seguro que es lo mismo que les pasa a las mujeres cuando se hacen pasar por altas poniéndose tacones, con la práctica me saldrá más natural. El sistema del torno es sensacional, porque sirve para evitar que la gente se cuele sin pagar en las micros. Lo más mejor que tiene es que hay que esperar tanto tiempo a que deje pasar a cada uno de los paganos que cualquier ahorrano tiene tiempo de entrar por las puertas de atrás. De hecho, es doblemente bueno, porque hay gente que entra por la puerta delantera pero luego no pasan por el torno para no pagar, se acumulan ahí y la única solución para subir es entrar por las puertas traseras.

Los paraderos importantes se reconocen fácilmente porque hay gente vendiendo bocatas de desayuno, barritas de comida para matar el hambre, galletas, empanadas, maní (cacahuetes), y a veces se suben a las micros a vender. También se suben cantantes, hace unos días coincidí con unos raperos, uno que ponía la base y el otro que cantaba. Pero se reconocen sobre todo por la gente que corre. Cuando en el paradero ya hay varias micros, una tercera decide si se para o sigue. Ya le puedes agitar los brazos enmedio de la calzada que no lo decides tú. Si un semáforo cercano se pone rojo una turba se lanza suplicante al conductor que en ese momento se convierte en un César y con su dedo pulgar todopoderoso hace un movimiento que parece de aprobación y se transforma ante tus ojos, mediante un sencillo movimiento con el codo, en una indicación hacia el paradero de atrás y esperar tu turno, oiga, que un funcionario público está para cumplir la ley y hacer otra cosa es de esquiroles.

Aunque les duela. Bueno, supongo que les duele por la cara de desgraciados que tienen, pero si es requisito para que funcione el país... El resto de los chilenos son más irresponsables y se ayudan entre ellos. El otro día pedí ayuda para encontrar una calle a una señora y hasta me quería acompañar desviándose de su camino. Parecía feliz, pero no todos se pueden permitir eso. Bueno, salvo el conductor que me ha tocado hoy, que se apuraba en meter a uno más en la micro, preguntaba si podía cerrar las puertas, hablaba con una amiga suya, le ofrecía comida a una niña, daba los buenos días y preguntaba si alguien necesitaba abrir la puerta delantera en cada parada. Sería nuevo, el vendepatrias.

Txistu, si todavía no sabes lo que te voy a llevar, que es lo mismo que te habría regalado tu exnovia, primer párrafo (lo siento, ya tenía algunas partes escritas y borrarlas sería traicionarme).

2 comentarios:

Xabier Aristu dijo...

Eres un cabrón, no te lo dije cuándo me enseñaste tu regalo por msn?? Cabrón porque es un comentario que me podría doler... tienes suerte de que en realidad me haga gracia, así que ya me estás diciendo cuánto vale cada cacharro de esos, porque igual Teré también quiere alguno ( yo quiero dos, uno pa ti y otro pa mi).

Cuidate hijo de la gran chingada.

Don Pablo dijo...

Ya, pero te conozco y sé que te ríes siempre... Vale, me vuelvo con 3 cachos, en la aduana se van a creer que soy traficante. Si alguien del blog quiere otro que lo diga.