jueves, 30 de octubre de 2008

Una mañana cualquiera

Es temprano. La lluvia cae con fuerza y el limpiaparabrisas del coche no para de correr de un lado a otro. La carretera está mojada y el reflejo de las luces deslumbra sobre el agua.

Un hombre conduce un coche blanco con tranquilidad, “no hay por qué ponerse nervioso”, piensa. El asfalto por donde transita se hace estrecho y la hilera de árboles pasa cerca de los retrovisores. Fuera sigue lloviendo.

Gira a la derecha y entra en un parking. Por su cabeza pasan miles de cosas, cientos de pensamientos. Pero no es momento de pensar, no es lo más adecuado para este tipo de situaciones.

No hay huecos. A esas horas el aparcamiento está abarrotado y no lo puede dejar en cualquier sitio. Hay que esperar, dar vueltas hasta que se pueda. Paciencia.

Un coche se marcha. Ahora sí, aparca. Fuera sigue lloviendo. Se baja del automóvil y respira. Sale una gran nube de aire. Lleva un gorro de lana sobre la cabeza, un abrigo amplio y una bufanda que le tapa el rostro casi por completo. Hace mucho frío.

En sentido contrario al que él camina van el resto de personas: jóvenes con mochila, de carpeta bajo el brazo. Unos le miran, otros no, algunos incluso chocan con su hombro. Pero él no puede mirarles a la cara, no sabe hacerlo, no tiene valor.

Porque esa mañana está allí representando no sabe muy bien qué ideales, ni con qué propósito, ni con qué efecto. No sabe absolutamente nada. Le gusta que le den órdenes, ser cabeza de turco, servir para alguien, poner su vida en riesgo, tener una vida corta, triste...

No sabe qué es eso de pensar por sí mismo. Le da igual que todos los que se cruzan con él sean personas normales, libres, sin miedo, con otras ideas. Porque él solo oye, no escucha. Pertenece a ese grupo de personas que dejaron de serlo hace mucho tiempo.

A las 11:00 de la mañana, el coche estalla. Fuera sigue lloviendo.

17 comentarios:

Mr Mister dijo...

Realmente tenía ganas de ver lo que escribías porque a mi sólo me sale una palabra, que va dedicada a la madre de este... ser, si se me permite el piropo.

Guillermo Rivas Pacheco dijo...

Al principio tu entrada me ha encantado, los primeros versos transmitían con fuerza y humildad los hechos de hoy, pero como todo lo que he leído hoy, los últimos párrafos me han decepcionado, has acabado haciendo la misma crónica simplista sobre los cabezas-huecas de ETA que han hecho todos los medios.

Estoy harto de ver como consideráis a los etarras como inconscientes, palurdos, renegados. El ánalisis debe ir más allá

José Miguel dijo...

Cierto es, y también yo me he hartado de leerlo en todos los sitios (personas super dolidas con el mundo, hartas de todo, con sentencias dramáticas, frases leídas en otros lados, cosas que siempre se dicen...)

Y es verdad también que quizá no haya profundizado demasiado en lo que pueda pensar ese hombre. Puede ser un error por mi parte, quizá sí, y ahora que lo dices no habría estado mal haberlo enfocado de otra manera.

Pero yo conozco a bastantes personas que cumplen con este perfil, y al final los acabas viendo en los telediarios. Creeme que su complejidad psicológica no va mucho más allá ni es muy profunda. Si no, no servirían.

Gracias Guille!

Henry Fawkes dijo...

A mi me parece sinceramente que el análisis lo tienen que hacer ellos. Encima de aguantar sus putas bombas, tenemos que pararnos a intentar entenderlos? Nadie dice que lo que hacen lo hagan sin motivos, sino que no hay motivo para hacer lo que hacen.
Por mucho que vivan trasnochando para seguir a gente, recopilando información, formándose con armas, trazando tácticas en mapas y estrategias políticas en ayuntamientos, por mucho que estén todo el día pensando, no se me ocurriría en la vida otra manera de tratarlos que como lo palurdos, renegados e inconscientes que son.
Siento discrepar de manera tan opuesta respecto al anterior comentario, pero vaya, un asesino es un asesino. Se lo curre como se lo curre.

Guillermo Rivas Pacheco dijo...

Por mucho que lo repitan los voceros de todos los medios, matar no es fácil, al menos matar sin que te pillen no es fácil.

Por eso hay que estar muy jodidamente emperrao para hacerlo.

Daniel Rivas Pacheco dijo...

"A mi me parece sinceramente que el análisis lo tienen que hacer ellos. Encima de aguantar sus putas bombas, tenemos que pararnos a intentar entenderlos?" Henry Fawkes.

Gran frase, creo que por ideas como estas existe la pena de muerte.

"asesino es un asesino. Se lo curre como se lo curre." Mismo autor.

Falso, un asesino es una persona, se lo curre como se lo curre. Y como persona, ciudadano, tiene que integrarse en la sociedad y eso es trabajo de todos.

No es fácil pensar con la mente en paz durante estos momentos, pero todos tenemos la obligación, como ciudadanos civilizados que no recurren a la violencia, de analizar las causas que conducen a una persona educada, escolarizada, como nosotros, a cometer un atentado: a jugarse su vida por sus ideales. Debemos aprender a entener por qué alguien es capaz de infravalorar su vida- de entrar en la cladestinidad- y la de los demás. Seamos sinceros, ser etarra no es fácil ni gratis.

Hasta que no hagamos esto, seguiremos lanzandos mensajes maniqueístas y vacuos que no hacen más que crear una incomunicación entre personas, sean terroristas o no, pero siempre personas.

Gracias Josemi por una entrada tan poética. Seguiré tu blog que no lo conocía.

Un saludo

Don Pablo dijo...

Se puede no entender a una persona y tampoco matarla. Encerrarla sí que es conveniente, por si lo del psicólogo falla. Un asesino es asesino y persona, por lo tanto libre y responsable, claro que tendrá sus razones para matar y para vivir peor de lo que podría (todos hacemos cosas que nos llevan a vivir peor de lo que podríamos), el problema es si esas razones pueden convencer en una sociedad abierta. A mí tampoco me ha gustado mucho le final, ya puestos ¿qué razones se te ocurren?

José Miguel dijo...

Hoy he estado casi dos horas debatiendo sobre el tema, sobre las razones, sobre los motivos que pueden llevar a una persona a enrolarse en una banda terrorista, cometer antentados, etc... Y la verdad, es un asunto del que todavía no puedo sacar ninguna conclusión clara. De verdad que no lo sé. ¿Posibles razones? Sí, las hay, pero ninguna clara, ninguna me convence del todo. Debatamos. ¿Cuáles creéis que pueden ser las razones de un terrorista para cometer un atentado? ¿Cómo puede llegar a hacerlo? ¿Qué papel juega su ideología? ¿En qué momento decide dejar su vida para vivir otra mucho más austera y peligrosa?

Don Pablo dijo...

Hasta ahí todas las razones, interesante debate. Ahora nos podemos preguntar por las razones de un pederasta, o las del tipo que pegó a la chica aquella en el Metro, o las de otros que quemaron vagabundos, o las de los que hacen carreras ilegales. Garantizo debates igual de interesantes o más, si cabe, sobre estos altruistas que son capaces de vivir peor (arriesgan su libertad) por una causa. También podemos hablar sobre por qué preferimos entender a cuatro tipos que hacen atentados y no a cuatro tipos que se buscan alguna tribuna y hablan.

José Miguel dijo...

Gran maestro de la ironía.

Para poder entender algunas cosas primero hay que preguntarse qué piensan las personas, ir un poco más allá. Vamos, no me parece nada del otro mundo.

Que sean unos cabrones no quita para que tengamos interés en qué puede hacer que sean así.

Don Pablo dijo...

Es que preguntarse por lo que busca un tipo a poner una bomba puede ser un trabajo agotador y bastante improductivo (tú dices que te ha llevado dos horas no llegar a nada, yo prefiero invertirlas en aprender a tocar la armónica, por ejemplo). Es más, puede ser contraproducente si encontramos razones equivocadas, porque les estaríamos dando una excusa que ellos ni siquiera habían pensado. Si tuvieran tantas razones como para poner una bomba, las dirían en vez de poner la bomba.

Daniel Rivas Pacheco dijo...

Hay que entender qué mecanismos sociales, psicológicos, etc. convierten a un hombre libre en un terrorista, ladrón, pederasta: es la base de la reinserción penitenciaria y social.

Don Pablo dijo...

Si es libre se convierte él solo en lo que quiera, no es responsabilidad de la sociedad. Por lo tanto, la reinserción también será cosa suya, tendrá que asumir lo que ha hecho como algo propio y pagar la pena, no culpar a la sociedad. Lo que es responsabilidad de la sociedad es no hacerle pagar más que esa pena, no rechazarlo por ejemplo al salir de la cárcel. Una persona se puede convertir en ladrón porque le sale rentable: aunque no se robe nada físico hay gente que echa cuantas a ver si le sale más barato pagar el Metro cada viaje o pagar una multa cada tantos meses. La base de la reinserción es entender que un hombre no está condenado a delinquir por alguna afección social sino que puede no hacerlo: si no, nos alejaríamos de todos los delincuentes para que no nos pase nada pero no los podríamos encarcelar porque no son responsables.

José Miguel dijo...

No me creo yo eso de que un hombre, por ser libre, un día cualquiera decida escoger la vía de la delincuencia o la violencia.

No me creo que lo único que tenga que ver sea la propia voluntad de la persona, sino que también entran en juego multitud de factores sociales, ambiente, personas cercanas...

Con esto no quiero quitar responsabilidades al terrorista, sólo digo que no es él el único responsable de su conducta. Es verdad que al final quien lleva toda la responsabilidad es esa persona,el mayor culpable, pero no el único: la gente con la que se junta desde pequeño, el ambiente, la educación, tus padres, su forma de pensar, la de tus amigos, la gente a la que vas conociendo, gente que intenta convencerte...

Don Pablo dijo...

Claro que todo eso puede influir, pero la última palabra la tiene cada uno. De entre todas esas influencias que le vienen puede elegir las que prefiera, que para algo hay tantas. Si ve que alguna va contra sus inclinaciones, la acaba dejando. Al final, siempre es libre, pero ejercer esa libertad cuesta. Incluso aunque toda la sociedad se pusiera en su contra sería libre.

No sé por qué después de la corrección que te han hecho y decir que estabas de acuerdo sigues insistiendo en que los delincuentes no son capaces de decidir por sí mismos.

Otro dato: uno de los delitos que te he puesto antes (pederastia) no es algo que te incluquen padres, amigos o los medios de comuncación, se comete aun sabiendo el asco que daría si se supiera.

De todas formas, sí que es verdad que hay más probabilidad de hacer algo si todo tu entorno lo hace, ¿cómo sancionamos al entorno?

José Miguel dijo...

En ningún momento he dicho que los delincuentes no sean capaces de elegir por sí mismos.

"Claro que todo eso puede influir, pero la última palabra la tiene cada uno. De entre todas esas influencias que le vienen puede elegir las que prefiera, que para algo hay tantas. Si ve que alguna va contra sus inclinaciones, la acaba dejando. Al final, siempre es libre, pero ejercer esa libertad cuesta. Incluso aunque toda la sociedad se pusiera en su contra sería libre."

ESO ES LO QUE QUIERO SABER YO, CÓMO TENIENDO ESA LIBERTAD, ESCOGE ESA VÍA Y NO LA BUENA O ACEPTADA POR TODOS. QUÉ PASA EN SU CABEZA. NO SÉ, NO ME PARECE QUE ME PREGUNTE ALGO MUY DESCABELLADO.

Cómo una persona escoge la via de la delincuencia como expresión y defensa de su pensamiento ideológico, por qué.

Don Pablo dijo...

A mí me parece que defendiste que no estaba muy capacitado.

"No sabe absolutamente nada. Le gusta que le den órdenes, ser cabeza de turco, servir para alguien, poner su vida en riesgo, tener una vida corta, triste...

No sabe qué es eso de pensar por sí mismo. Le da igual que todos los que se cruzan con él sean personas normales, libres, sin miedo, con otras ideas. Porque él solo oye, no escucha. Pertenece a ese grupo de personas que dejaron de serlo hace mucho tiempo".

A veces parece que lo atribuyes a presiones sociales y ahora te preguntas cómo es que la opinión de la mayoría no le hace efecto.

Quizá sea porque piensa que la violencia es la manera más eficaz de conseguir sus fines, no necesariamente la más civilizada.